Testimonios de calvos

05.03.2018

1. Miguel Ángel, 35 años, abogado: "Fue muy traumático. Me quedé calvo muy pronto, con 26. Mis amigos empezaron a hacer bromas. Una chica que me gustaba llegó a decirme: 'Si no fueras calvo...'. Probé de todo. Incluso me plateé un implante. Pero es muy caro. Soy un tipo tímido y la calvicie no ayuda. Con el tiempo me voy resignando...".

2. Ricardo, 49 años, empresario: "Ver cómo pierdes el pelo no es plato de buen gusto, te lo aseguro. Tuvo consecuencias psicológicas. Por un lado, la negación inicial de algo que cada día era más evidente: que me quedaba calvo. Por otro (que fue lo peor), desarrollé una obsesión constante por el tema. Me miraba al espejo a todas horas, analizaba lo que habían crecido mis entradas, miraba con lupa el pelo que se me caía y, en una especie de tic, cogí la costumbre de pasarme la mano por la cabeza para comprobar si se caía demasiado o no. La obsesión tan fuerte hizo que al final se cayera más deprisa aún y el problema se agravara. ¿Lo acabé aceptando? Sí, pero no fue grato".

3. Santiago, 39 años, arquitecto: "Cuando vi cómo me clareaba la cabeza, me llevé un disgusto. Perdí la seguridad en mi imagen física. Me convencí de que ya no le gustaría a mi chica, de que los demás se reirían, de que las pastillas que me habían sugerido afectarían a mi vida sexual y me quedaría impotente cómo había oído... Pasé de sentirme un macho alfa a todo lo contrario. Y entré en una espiral de mal rollo. Como me sentía poco atractivo, me volví celoso con mi novia, convencido de que cualquiera era más interesante físicamente que yo (cualquiera con pelo, claro). Fue un período que borraría de mi vida. Hasta que fui a terapia y conseguí superarlo".

4. Juanma, 49 años, encargado de mantenimiento: "Empecé a perder pelo a los 27 años y pasé de ser un heavy peludo a un calvo. Al principio sí me preocupé, por si se trataba de alguna enfermedad, pero resultó ser una cuestión genética, así que dejé de preocuparme y me lo tomé tal cual vino. Fue impactante el paso de peludo a calvo. Pero lo llevé bien. Eso sí, si alguien necesita un consejo, lo que puedo decir es que con alegría todo se lleva mucho mejor."

5. Txentxo, 49 años, artes gráficas: "De joven llevaba el pelo largo, con rizos, muy bonito. De pronto empecé a notar entradas y me preocupé; y, más tarde, empezó la pérdida de cabello en toda regla, con zonas despobladas en la cabeza y la inminente calvicie a la vista. Intenté remedios naturales como, por ejemplo, cortarme el pelo en luna creciente porque decían que podía nacer con más fuerza. También probé algún producto de farmacia, pero nada. Al final, surgió la oportunidad de estar en la asociación de calvos de Errenteria y me tomé la calvicie como un orgullo".

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